Nunca vas a estar seguro de tener éxito, no pierdas el tiempo en eso

Todos conocemos a gente que ha tenido una idea de negocio; incluso tú que lees estas palabras, has tenido una ¿verdad? Pero ¿cuántas personas la han llevado a cabo?

La valentía es fundamental en la aventura de emprender, pero no es lo mismo que la temeridad. Tener miedo es normal y solo indica que estamos haciendo las cosas difíciles de forma consciente. Cuando tengas una cantidad suficiente de información y ganas para comenzar tu idea, hazlo. No esperes a tener todo atado porque eso es difícil que ocurra; recuerda que “a la parálisis por el análisis”.

Es importante tener clara la diferencia entre “incertidumbre” y “riesgo”. La incertidumbre se da cuando no sabes qué puede ocurrir con los actos que llevas a cabo; el riesgo es la situación que tienes cuando has identificado los escenarios de lo que puede ocurrir y les asignas una probabilidad a cada uno. Evita la incertidumbre pero abrázate al riesgo porque si no te habías dando cuenta aún, vives en un entorno VUCA. Lo que es más difícil de ver que un unicornio, es un entorno estable, y por tanto tomar decisiones en un entorno de “certidumbre”.

Recuerda que la diferencia entre una persona normal y un emprendedor es que el segundo sabe asumir riesgos. Así pues, no pierdas tiempo pensando en si tendrás éxito o no, sino en el objetivo que te has marcado, el de dirigir tu propia empresa. Y en este camino ten presente que crear un negocio de éxito partiendo desde cero no es fácil: en ocasiones tendrás que echar mano de ciertas dosis de locura y estar dispuesto a arriesgarlo todo por tu idea.

Tu “leitmotiv” debería ser el convertir tu idea de negocio en realidad; aquí más que nunca lo que importa es el camino. La meta es la consecuencia de tus actos, los acertados y los que te han servido para avanzar.

 

Federico Soto
Profesor del Área de Economía y Empresa de la Universidad Europea